lunes, 1 de agosto de 2011

Capitulo 11.

Días antes de irme a Francia, Maxi tuvo la romántica idea, de prepararme una cena de despedida, en un parque que había cerca de nuestra finca, a él le gustaba llamarlo nuestro sitio y a mí me encantaba la idea:
-Yo: Ponte guapo!
-Maxi: Claro, para ti siempre! Aunque a ti no te hace falta!
-Oís! Que tonto eres! (y suelto una sonrisa)
Llegué a mi casa después de hablar con Maxi:
-Mama, ya estoy en casa!
-Vale hija, recuerda que esta noche nos vamos a cenar a casa de los abuelos.
Mierda, no me acordaba de la cena…
Yo: mama, lo siento no puedo ir, no me encuentro muy bien ¿puedo quedarme en casa?
-Hija, te crees que soy tonta, se que estas con Maxi y sé que esta noche, vas a estar con él, pero, te quiero pronto en casa, e. e
-Vale! Mama, muchas gracias te quiero (le beso en la mejilla y le doy un abrazo). Me voy a mi habitación.
-Ok! Hija.
Pasé toda la tarde pensando en cómo iba a preparar la cena Maxi. Sobre las 20:30 me empezó a preparar, me puse informal pero elegante… Así que fui rumbo al parque, menos mal que mi madre no dijo nada a mi padre, porque no me hubiera dejado ir, eso lo daba por sentado, así que Salí de mi casa y fui al parque, pero a medio camino me paré a pensar que no había cogido, aunque fuera una chaquetilla, pero no tenía tiempo e iba a llegar tarde, así que decidí seguir mi camino.
Cuando llegué, había una mesa, con velas y pétalos de rosa por el suelo, no me lo podía creer, era como un sueño…
-Esto es precioso (y me abrase a él y le besé)
-Como tú (y me volvió a besar).
Empezamos a cenar, todo estaba rico y era precioso, había puesto una luces que colgaban de los arboles, era súper romántico y eso me encantaba…
Pero, eso se acabó cuando aparecieron unos amigos de  Mario a molestar, no me lo podía creer iba ir a por todas…
Se acerco hacia nosotros, Maxi se levanto de la silla, yo los miraba asustada, no me podía creer todo lo que estaba pasando, odiaba a Mario y mucho.
-Pero tío que haces aquí, venga pírate, por favor…
-No me da la gana…
-Tío, te lo he dicho a buenas si quieres a malas, no me hagas empezar, enserio tío pírate.
Mario no pudo más y se fue a por Maxi, empezó a pegarle, me acerqué a ellos e intentaba separarlos, y para colmo, los amigos de Mario se habían ido, no tenía a nadie que me ayudara, pero de pronto, Mario, me pega sin querer, en la nariz, me tiró al césped, me dolía mucho la nariz y me salí mucha sangre, no me lo podría creer, Maxi, se dio cuenta enseguida y lo aparto de una patada y vino a por mí, me dolía mucho y no paraba de sangrar, aunque no tanto con Maxi, pero a él le importaba, yo, me levanto y con una servilleta, intentó quietarme, toda la sangre, Mario, intento acercarse, pero con una voz muy dolida, le dije que no se acercase, así que se fue, Maxi, cogió agua de un vaso, e intento curarme, no podía creerlo, era la noche perfecta, pero por culpa de Mario, se convirtió en una mierda, cuando se me pasó la hemorragia, intenté curarle, parecíamos algo raro, curándonos, mutuamente, empecé a llorar…
-Cariño ¿Por qué lloras?
-Porque estas herido y eso no soporto verlo (seguidamente me abrazó y intentamos besarnos, pero al rozarse nuestra nariz, nos hizo daño, pero seguidamente, nos dio nos besamos aun mas…)
Nos quedamos allí mas rato, aunque no tan a gusto, Maxi, al moverse le dolía todo el cuerpo, decidimos ir a casa, dejando que las velas se acabaran, mañana irían a recogerlo…
Cuando deje a Maxi  en su casa, me sentaba fatal, sus padres estaban durmiendo y estaría solo con el dolor, mañana iría a visitarlo y aprovechar el ultimo día, antes de irme Francia. Pero cuando llegué a casa:
-Hija, ¿pero que te ha pasado? (dijo mi padre).
-Veras, papa, pu...pu…es

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